12.12.2009

EL DÍA QUE DEJÉ DE HABLAR 

Habíamos hablado de todo, de lo que siempre se habla, de religión, de sexo, de drogas, de la infancia, de la situación actual, del cine que nos gusta, de la buena música que siempre nos acompaña, de tatuajes, de cosas raras que hacerle al cabello, de literatura y buenos libros a recomendar, de conciertos en los que hemos coincidido, de viajes y mal viajes, de la felicidad, de mis planes de irme al mar, de mis depresiones e insomnios frecuentes, de mis recientes reencuentros, encuentros y desencuentros, y la noticia de que me voy a mudar.

En fin, las palabras se consumieron entre el humo blanco que salía de nuestros labios y los minutos que apenas habían pasado; el tiempo pasa lento y las bocas se van secando, por eso los besos saben mejor cuando se duerme el cuerpo y los sentidos se van despertando -el tacto- mi tacto intacto en busca de tu piel afilada, mis labios aguardan, se guardan, por eso cierro los ojos cuando me hablas e imagino besar la anatomía de tu espalda.

Después de un cómodo silencio y de besarte en mi imaginario, me dejé caer como si tuviera la sangre amarilla hirviendo y subiendo por mis rodillas hasta mi cabeza de radio, me tiré en el piso tan frío como tu mirada vacía y me dispuse a llorar, no sabía la razón exacta de mis abundantes y silenciosas lagrimas, caían desoladas sobre mis hombros desnudos, mi piel -con su tacto intacto que te aguarda- absorbía lo salado del incontenible llanto, lloré por horas, casi todo el nublado día de mayo, el viento pegaba en la ventana y mis lagrimas no cesaban, lloraba sin decir una sola palabra, afuera apenas llovía, las goteras lo anunciaban.

Después de uno de mis lapsos de lagunas mentales, estábamos ahí, tirados en medio de la azotea de tu casa, tú con tus cabellos enredados entre mis dedos inquietos, los dedos de mi otra mano jugando con tu espalda, dormimos un largo rato, me abrazaste con tus alas transparentes que siempre me gustaron, yo seguía llorando en silencio mientras dormía a tu lado y así me fui tragando el llanto que por horas había derramado, fría y dispuesta al azar, tan sola en medio de mi propia soledad, vacía como tu mirada que nunca aprendió a mirar, con un sentir de aires de azotea que hace tiempo no percibía, me quedé dormida entre tus alas de viento, con las piernas entrecruzadas y el sexo inquieto, ardiente, fugaz, tu respiración lenta y tu tibio aliento en la comisura de mi boca sedienta de paz, tu pecho contra el mío, suave de gallina madura, tus pies helados contra mis rodillas tan duras y esas traicioneras ganas de orinar.

La lluvia caía lenta y suave sobre nuestros cuerpos vacíos, olvidé las ganas de orinar y me fue inevitable pensar en hacerte el amor bajo la lluvia, en besar tus muslos y recorrer tu cuello hasta explorar tu completa anatomía, descubrir cada uno de los poros y lunares que tapizan tu piel también fría, cerré los ojos y de nuevo le dejé el resto a mi imaginario, te acariciaba con la mirada, te tocaba y me tocabas, con el pensamiento te desvestía, imaginaba tu orgasmo y eso me prendía. Después de un rato me noté mojada, evidentemente no era lluvia ni el sexo consumado que había imaginado, las ganas desaparecieron mientras corría un tibio líquido por mis piernas de gato, nunca lo sentí, no supe el momento en que las ganas y mis esfínteres me traicionaron, me toqué la pierna izquierda y un suspiro salió de mi como automático, ¡carajo! me había orinado.

Despertase confuso en medio de la lluvia, te reíste a carcajadas, abrías la boca y decías que las gotas de lluvia hacían cosquillas en la lengua y en la garganta. Me causó risa tu comentario, las lagrimas cesaban con la lluvia casi nula y te acompañé riendo un rato, mojándonos, yo más mojada que tú, pero a fin de cuentas estábamos mojados, me contaste un sueño absurdo y bizarro en el que teníamos sexo y nos orinábamos, sonreí ligeramente e intenté decirte algo, las palabras adecuadas no me salían, decía los opuestos de lo que quería.

-¡Quitate, no te quiero besar, 
menos tener sexo contigo, 
no quiero verte nunca jamás!...-

Tapé mi boca con sorpresa asombrante en verdad, no podía creer lo que había dicho, no lo pude controlar, traté de aclarar mi garganta para así volver a hablar.

Pero esta vez las palabras desaparecieron por completo de mi conocimiento y raciocinio, no podía hablar, no sabía como hacerlo, había olvidado los verbos, los adverbios, los pronombres, los sujetos, los sonidos se volvieron mudos de mi boca al exterior, me dio miedo, me puse a temblar, me veías raro y otra vez me solté a llorar, desde ese día el llanto remplazó mis palabras fluidas acostumbradas a confundir y a redundar, las letras y oraciones se olvidaron, por eso escribo a diario, para no olvidar las letras y los acentos, para calmar el llanto. Fue un domingo de mayo, el día que deje de hablar y me puse eternamente a llorar.
Karla Partida...

4 comentarios:

  1. m gusta...a mi tmb m paso algo parecido...de decirle las parabras contrarias a alguien q supuestament amas...xq sera??...sera q tiene q ser asi?..o sera q ya perdimos el don de hablar??..o sera q cambiamos ese don x el defecto de hablar con nuestro pensamiento??...yo no tengo respuestas a estas preguntas y tu?...

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  2. nunca leo en blogs escritos tan largos, pero no pude dejar de leerte hasta el final, y me alegro por eso

    si sentis q dejaste de hablar, porque lo haces con tus lágrimas, todo bien, pero nunca dejes de expresarte, jamas

    no te estoy dando mi comprension, solo te expreso que te expreses!
    hay quienes nacen con el don, y quienes no...definitivamente, naciste con el don

    y deja de decirte mediocre, tenes el talento en tus letras, y tu arte

    un saludo :)
    claudia

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  3. gracias por tu comentario Claudia y por tomarte el tiempo de leerme, lo de las lagrimas es una metáfora, como todo, o casi todo lo que hago, pero todo bien gracias, me encanta hacer referencia al llorar pero eso es algo personal, ficciones se entrecruzan con mi cotidiano e imaginario, no considero que sea una persona mediocre, no, al contario, digo que soy estudiante mediocre pues por ahora mis estudios de artes plásticas estan truncados por motivos varios, es así como me burlo de mi misma, me dio gusto leer tu comentario, gracias...

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  4. me gusta pensar en un mar inmenso de respuestas...

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